
Le tenía muchas ganas a Marvel’s Wolverine desde el momento en que Insomniac Games presentó el proyecto. Después del trabajo que el estudio realizó con Marvel’s Spider-Man, era difícil no sentir curiosidad por saber qué podía hacer con uno de los personajes más conocidos y queridos de Marvel. Además, Wolverine tiene unas características muy diferentes a las de Spider-Man, especialmente por su forma de combatir y por la personalidad de Logan.
La propuesta apuesta por una aventura mucho más lineal y centrada en la historia. Logan creía que su etapa como Wolverine había terminado, pero su pasado todavía sigue persiguiéndolo. Tres años después de abandonar su equipo, vuelve a involucrarse con el Equipo X en un momento especialmente complicado para los mutantes.
La historia nos lleva por diferentes lugares, desde Canadá hasta Japón y Madripoor, mientras Logan se enfrenta a una amenaza relacionada con Bolivar Trask y su obsesión con la supuesta superioridad humana. Wolverine termina involucrándose en un conflicto que pone en juego tanto el futuro de los mutantes como el de los humanos.
Y aquí es donde empiezo a tener sentimientos encontrados. Marvel’s Wolverine es una montaña rusa. Tiene elementos que disfruté muchísimo y otros que me dejaron con la sensación de que Insomniac podría haber ido un poco más lejos.
Jugabilidad
Una de las primeras cosas que me gustaron fue precisamente que el juego no intenta convertirse en otro mundo abierto gigantesco. Marvel’s Wolverine es una experiencia lineal y, personalmente, no tengo ningún problema con ello. De hecho, me gustan mucho los juegos que apuestan por una estructura más directa cuando esta sirve para contar mejor su historia.
Creo que la aventura de Logan no necesitaba necesariamente un mundo abierto, y la estructura más cerrada funciona bastante bien para mantener el ritmo. El problema es que, en algunos momentos, esa misma linealidad hace que ciertas situaciones resulten demasiado evidentes.
El combate es probablemente uno de los pilares más importantes de la experiencia. Wolverine se siente rápido, agresivo y directo. Los enfrentamientos tienen bastante ritmo y resulta satisfactorio lanzarse contra los enemigos utilizando las garras de Logan.
Además, aprender a jugar es muy sencillo. Tenemos ataques, esquivas y bloqueos claramente diferenciados, por lo que en poco tiempo podemos dominar las bases del sistema. Esto hace que el combate sea accesible y fácil de entender desde los primeros compases.
Sin embargo, también es uno de los puntos donde noto cierta falta de profundidad. El sistema funciona y resulta divertido, pero no tarda demasiado en mostrar todas sus cartas. Una vez que dominamos las mecánicas principales, las situaciones de combate pueden comenzar a sentirse algo repetitivas.
Esto se nota especialmente en algunos desafíos de las puertas, que ofrecen enfrentamientos interesantes, pero terminan cayendo en cierta monotonía cuando llevamos varias horas jugando.


Mecánicas
La estructura de Marvel’s Wolverine está claramente pensada para avanzar de forma bastante directa. La exploración existe, pero no tiene el peso que podríamos encontrar en otros títulos del estudio.
Durante la aventura podemos encontrar diferentes situaciones y desafíos que intentan romper un poco el ritmo, aunque me habría gustado que el juego aprovechara más estos momentos para permitirnos descubrir cosas sobre Logan y el resto de personajes.
Los desafíos de las puertas son un buen ejemplo. Me parecen una incorporación interesante porque permiten poner a prueba el combate y cambiar ligeramente el ritmo de la aventura, pero considero que podrían haber tenido una mayor variedad.
También habría agradecido una mayor presencia de misiones secundarias. No necesariamente para convertir el juego en un mundo abierto, sino para aprovechar sus diferentes localizaciones y personajes y ofrecer pequeños relatos que complementaran la historia principal.
Después de unas 20 horas, cuando finalmente aparecen los créditos, me quedé con la sensación de que había espacio para hacer algo más con estos elementos.
Apartado audiovisual
Visualmente, Marvel’s Wolverine me gustó mucho. Insomniac vuelve a demostrar que sabe construir personajes con un gran nivel de detalle, y Logan es probablemente uno de los mejores ejemplos.
El diseño de Wolverine está muy cuidado y transmite correctamente la identidad del personaje. Los modelos de los protagonistas y los escenarios funcionan bien y, en general, todo el apartado visual cumple con lo que esperaba de una producción de este calibre.
Pero hay otro aspecto que me sorprendió positivamente: el rendimiento.
Durante mis aproximadamente 20 horas de partida no sufrí problemas importantes. No encontré bugs que afectaran a la experiencia ni tuve situaciones que rompieran la partida. Incluso durante los enfrentamientos con grandes grupos de enemigos, el rendimiento se mantuvo estable y no experimenté bajadas de FPS que me resultaran molestas.
Para mí, esto es importante porque el combate es rápido y frenético. Si el rendimiento fallara precisamente durante los momentos con mayor cantidad de enemigos y efectos en pantalla, la experiencia se resentiría bastante. Por suerte, no fue mi caso.
En el apartado sonoro, la música cumple correctamente con su función, aunque no fue uno de los elementos que más destacaría de la aventura. Acompaña los momentos importantes y ayuda a crear ambiente, pero no sentí que tuviera el mismo impacto que otros componentes de la producción.
Los efectos de sonido, en cambio, me gustaron. Los golpes, ataques y diferentes sonidos que acompañan al combate ayudan a transmitir la fuerza de Wolverine y hacen que los enfrentamientos tengan mayor contundencia.


Problemas
Uno de los elementos que menos me convenció fueron las ayudas constantes durante la exploración, especialmente los rastros de olor que Logan puede seguir gracias a su olfato.
Entiendo perfectamente por qué Insomniac decidió introducir esta mecánica. Wolverine tiene un olfato extraordinario y utilizarlo como parte de la jugabilidad tiene todo el sentido del mundo. El problema está en cómo se presenta.
Durante mi partida, estos rastros eran demasiado visibles y, en muchas ocasiones, aparecían en espacios bastante pequeños y semilineales. Esto hacía que seguirlos no requiriera realmente explorar o prestar demasiada atención al escenario: simplemente estaban ahí, marcando prácticamente el camino que debíamos seguir.
Incluso puedo entender que se utilizara este sistema para evitar que el jugador perdiera demasiado tiempo buscando el camino correcto, especialmente teniendo en cuenta que estamos ante una aventura lineal. Pero sentí que las ayudas eran demasiado evidentes y terminaban transmitiendo la sensación de que el juego no confiaba demasiado en que el jugador pudiera descubrir las cosas por sí mismo.
Durante mi partida tampoco tuve la posibilidad de desactivar estos rastros, aunque posteriormente se incorporó una actualización que permite hacerlo. Personalmente, creo que habría preferido jugar desde el principio con menos asistencia visual.
La duración también me dejó sentimientos encontrados. Mis aproximadamente 20 horas me parecen una duración razonable para una aventura de este tipo, pero habría agradecido algo más de exploración y contenido secundario. No necesariamente quería un juego mucho más largo, sino más oportunidades para conocer a los personajes y descubrir detalles adicionales de este universo.
También está la propia historia, que comienza de una manera que me gustó bastante y mantiene un buen ritmo durante buena parte de la aventura. Sin embargo, siento que durante las últimas tres o cuatro horas empieza a resultar más predecible.
El desarrollo se vuelve algo más flojo y algunas situaciones dejan de sorprender tanto como al principio. El final, además, me pareció un poco débil en comparación con las expectativas que había generado la aventura.
No considero que la historia sea mala, pero sí creo que comienza con mucha fuerza y posteriormente pierde parte de ese impulso.


Conclusión
Marvel’s Wolverine ha sido una auténtica montaña rusa para mí. Era uno de los juegos que más ganas tenía de jugar desde su anuncio y, aunque Insomniac consigue ofrecer una aventura entretenida y con buenos momentos, también me deja la sensación de que había potencial para hacer algo todavía más grande con Logan.
El combate es rápido, frenético y divertido. Es fácil de aprender y permite disfrutar desde las primeras horas, aunque también resulta algo sencillo y puede volverse repetitivo cuando llevamos bastante tiempo jugando. Los desafíos de las puertas ayudan a variar la experiencia, pero su variedad tampoco es demasiado amplia.
Visualmente me parece un juego muy sólido, especialmente por el trabajo realizado con los personajes y con Logan. A esto se suma un rendimiento que durante mis aproximadamente 20 horas fue excelente: no tuve bugs importantes, problemas técnicos ni caídas de rendimiento que afectaran a la experiencia.
Donde más dudas me quedan es en la estructura y en la historia. Me gusta que sea una aventura lineal, pero me habría gustado encontrar más oportunidades para explorar y conocer mejor a sus personajes. Las ayudas constantes durante la exploración también me parecieron demasiado evidentes, mientras que la historia, aunque empieza con fuerza, pierde algo de intensidad durante sus últimos compases.
No creo que Marvel’s Wolverine esté a la altura de lo que Insomniac consiguió con Marvel’s Spider-Man, pero tampoco creo que sea necesario verlo únicamente desde esa comparación. Estamos ante una aventura divertida, directa y con un Wolverine que funciona especialmente bien cuando nos deja disfrutar de su combate.
Además, la escena posterior a los créditos deja abierta la puerta a seguir explorando tanto la historia de Logan como el universo mutante. Ahora queda por ver qué camino tomará Insomniac en el futuro y si tendremos una nueva aventura de Wolverine. El potencial está ahí, y después de esta primera entrega, todavía hay mucho que contar.
Nota: 7.5
Este análisis se realizó en PS5 con un código suministrado por Playstation Latam.
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