
Hay algo particularmente especial en aquellos juegos que, sin necesidad de intentar reinventar el género, consiguen recordarnos por qué nos enamoramos de los videojuegos en primer lugar. Aventuras llenas de mundos fantásticos, personajes carismáticos, plataformas, combates sencillos pero satisfactorios y escenarios que invitan constantemente a desviarnos del camino principal para descubrir qué hay detrás de aquella esquina.
Duskfade, desarrollado por el estudio independiente español Weird Beluga y publicado por Fireshine Games, es precisamente uno de esos juegos.
Desarrollado como una aventura de acción y plataformas en 3D, Duskfade apuesta por una fórmula que puede resultar familiar para quienes crecimos jugando títulos como Kingdom Hearts o Epic Mickey, pero que consigue construir su propia identidad gracias a un apartado artístico llamativo, una exploración mucho más amplia de lo que podríamos esperar y una atención al detalle que termina siendo una de sus mayores virtudes. Y, sobre todo, es un juego que se siente hecho con cariño.
Una noche que lo cambió todo
La historia nos pone en la piel de Zirian, nuestro protagonista, quien emprende una búsqueda después de que una misteriosa torre del reloj sumerja al mundo entero en una noche oscura.
Pero la situación se vuelve todavía más personal cuando descubrimos que Allira, la hermana perdida de Zirian, se encuentra en una torre del reloj relacionada con este extraño fenómeno.
Todo parece estar vinculado a las llamadas fuerzas de la Desesperación (Despair Forces), una fuerza misteriosa que se encuentra detrás de los acontecimientos que están afectando al mundo.
Durante nuestra aventura contaremos además con Cuckoo, nuestro compañero, mientras que nuestra principal herramienta para enfrentarnos a los peligros será Minutero, un arma que originalmente fue forjada para nuestro abuelo y que cuenta con la reputación de ser una de las mejores armas jamás creadas.
Nuestra aventura también tendrá un punto de regreso recurrente en Ticktown, la ciudad principal desde la que podremos reabastecernos, realizar mejoras y prepararnos para continuar nuestro viaje.
La historia cumple muy bien con su propósito de establecer el contexto de la aventura sin convertirse en un obstáculo para ella. Duskfade entiende que, en una experiencia de este estilo, el mundo y la sensación de estar viviendo una aventura son tan importantes como la propia narrativa.
Un mundo que quiere que lo explores
Si tuviéramos que definir Duskfade rápidamente, probablemente la comparación con
Kingdom Hearts y Epic Mickey sería una de las primeras que nos vendrían a la cabeza.
No porque sea una copia de ninguno de los dos, sino porque comparte esa sensación de estar recorriendo un mundo fantástico que parece salido directamente de aquellos grandes plataformas de aventuras que marcaron una época.
Visualmente, Duskfade apuesta por escenarios coloridos, llamativos y llenos de personalidad. No necesita perseguir el realismo para resultar espectacular; de hecho, parte de su encanto está precisamente en abrazar esa estética fantástica y casi de cuento.
Pero lo que realmente nos ha sorprendido es cuánto cuidado existe detrás de estos escenarios.
Duskfade no se limita a crear decorados bonitos. El mundo tiene cierto grado de interacción y física que hace que recorrerlo resulte mucho más interesante.
Por ejemplo, un tronco flotando en el agua puede comenzar a hundirse si permanecemos demasiado tiempo sobre él. Un barril sobre el que caminamos comenzará a girar en la dirección en la que nos desplazamos.
Son pequeños detalles que probablemente no cambiarán radicalmente nuestra experiencia, pero que demuestran algo importante: el mundo está diseñado para sentirse vivo. Y esto también beneficia enormemente a su plataformeo.
Duskfade no es un mundo abierto, pero tampoco pretende ser un simple pasillo entre el punto A y el punto B. Los escenarios ofrecen espacio suficiente para explorar, buscar caminos alternativos y aprovechar su verticalidad. Existe una sensación de libertad que hace que simplemente desplazarnos por el escenario resulte entretenido.
Combate: sencillo, pero muy satisfactorio
Una de las decisiones que más nos ha gustado es precisamente lo accesible que resulta su sistema de combate. Duskfade no intenta llenar el mando de combinaciones imposibles ni convertir cada enfrentamiento en una prueba de memoria. Golpear, esquivar y utilizar nuestras herramientas resulta intuitivo, y las animaciones acompañan perfectamente esta filosofía.
Durante nuestras horas de juego no encontramos movimientos extraños ni animaciones que rompieran la fluidez de los combates. Todo responde de manera limpia y, sobre todo, satisfactoria. Pero que sea sencillo no significa que carezca de profundidad.
Una de las mecánicas que más disfrutamos fue la posibilidad de realizar una esquiva perfectamente sincronizada para activar una ralentización temporal. Esto nos permite aprovechar la guardia baja de nuestros enemigos y responder con una ofensiva mucho más efectiva.
Es una mecánica sencilla de entender, pero que premia al jugador por aprender los patrones de sus enemigos. Y eso se vuelve todavía más interesante gracias a la variedad de enemigos. No todos los enfrentamientos pueden abordarse exactamente de la misma manera. Algunos enemigos nos obligarán a moderar nuestra agresividad, mientras que otros requerirán que prestemos más atención a nuestras esquivas o a la cantidad de golpes que lanzamos.
No estamos hablando de un sistema que nos obligue a cambiar completamente nuestro estilo de juego cada pocos minutos, pero sí de uno que consigue evitar que los combates se vuelvan excesivamente repetitivos. Además, durante la aventura iremos desbloqueando distintos artilugios que amplían nuestras posibilidades y hacen que los enfrentamientos sean todavía más dinámicos.
Y luego están los jefes
Aquí tenemos que detenernos. Porque si hay algo que realmente nos sorprendió de Duskfade fueron sus enfrentamientos contra jefes. El diseño de estos enemigos nos ha fascinado, pero hay otro elemento que eleva todavía más estos momentos: la música. La banda sonora durante la exploración mantiene un tono sereno que encaja perfectamente con esa sensación acogedora que transmite el mundo mientras saltamos, exploramos y descubrimos nuevos lugares.
Cuando comienza un combate, el ritmo cambia. La música se vuelve más intensa y agresiva, acompañando perfectamente la acción. Pero cuando aparece un jefe…
Se siente como un jefe.
La música cambia de escala, la intensidad aumenta y cada golpe parece estar acompañado por el ritmo de la composición. Es uno de esos casos en los que la banda sonora no simplemente está ahí como acompañamiento, sino que forma parte activa de la experiencia.
La adrenalina se siente en cada beat. Y eso hace que algunos de estos enfrentamientos sean fácilmente de los momentos que más vamos a recordar después de terminar el juego.
Una dificultad que entiende lo que necesita
Otro punto que nos ha dejado bastante satisfechos es su dificultad. Duskfade no es un juego que busque castigarnos constantemente. No estamos ante un Dark Souls que nos vaya a hacer lanzar el mando contra la pared después de morir por quinta vez contra el mismo enemigo.
Pero tampoco resulta tan sencillo como para sentir que el juego está jugando por nosotros. La dificultad se encuentra en un punto bastante cómodo: suficiente para obligarnos a prestar atención, aprender patrones y utilizar correctamente nuestras herramientas, pero sin convertir cada combate en una batalla interminable.
Es una dificultad que acompaña la aventura en lugar de intentar convertirse en el protagonista. Y creemos que es exactamente lo que necesitaba un juego como este.


Un pequeño tropiezo técnico
Lamentablemente, no todo son rosas. Durante nuestra experiencia en Xbox Series X, plataforma en la que hemos tenido la oportunidad de probar Duskfade para este análisis, encontramos algunos problemas puntuales de rendimiento.
Principalmente, experimentamos bajones de fotogramas al destruir determinados elementos decorativos, como cajas o cristales, y en algunas ocasiones al cambiar de escenario. No es algo que haya llegado a afectar nuestra experiencia de manera significativa, pero sí son situaciones que rompen ligeramente la sensación de fluidez que el juego mantiene durante el resto de la aventura. Es uno de esos momentos en los que simplemente te quedas pensando: «¿Qué pasó aquí?»
No estamos ante un problema que nos haga recomendar no jugarlo, pero sí es un aspecto que esperamos pueda solucionarse mediante futuras actualizaciones.
Duskfade sabe qué quiere ser
Y quizá ese sea el mayor elogio que podemos hacerle. Duskfade no intenta ser el juego más complejo del mercado. No necesita revolucionar el género ni inventar nuevamente la rueda. Lo que hace es tomar una fórmula que muchos recordamos con cariño y ejecutarla con una enorme cantidad de personalidad.
Es colorido sin ser infantil, sencillo sin ser superficial, accesible sin sentirse vacío y nostálgico sin depender únicamente de la nostalgia para funcionar. Cada escenario, cada combate, cada pequeño detalle físico y, especialmente, cada enfrentamiento contra un jefe, transmite esa sensación de que detrás del juego existe un equipo que realmente quería construir una aventura capaz de despertar esa sensación de maravilla que muchos títulos modernos han dejado de buscar.


Conclusión
En términos generales, Duskfade nos ha dejado encantados. Es un título que recomendamos especialmente a quienes buscan recuperar esa sensación de jugar un plataformas de acción de la vieja escuela: una aventura mágica, colorida, llena de secretos, personajes y mundos que simplemente resulta agradable recorrer.
Sus pequeños problemas de rendimiento en Xbox Series X son un punto negativo que no podemos ignorar, pero tampoco son suficientes para eclipsar todo lo que el juego hace bien.
Duskfade es una muestra de lo que puede ocurrir cuando un título se desarrolla con dedicación, cariño y una clara intención de hacer que el jugador vuelva a sentirse como aquel niño que descubría un mundo fantástico por primera vez. Y sinceramente, eso es algo que siempre vamos a agradecer.
Duskfade es una aventura que merece ser jugada.
Nota: 9
Este análisis se realizó en PC con un código suministrado por JF Games.
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