
El cofundador de BioWare, Greg Zeschuk, ha hablado sobre el cierre del estudio y el impacto que supone la desaparición de una compañía que marcó el desarrollo de videojuegos en Edmonton, Canadá. En una entrevista con 80 Level, el desarrollador también cuestionó la gestión de las empresas del sector y la creencia de que es posible crear grandes videojuegos sin experiencia directa en desarrollo.
Zeschuk, que abandonó BioWare en 2012, reconoció que el final de esta etapa resulta triste, aunque aseguró que hace tiempo que dejó atrás su vínculo emocional con la compañía. También señaló que el cierre no le sorprendió especialmente y reflexionó sobre las diferencias entre desarrollar videojuegos complejos y apostar por modelos de negocio basados en lanzamientos anuales.
Greg Zeschuk reconoce que el cierre de BioWare es triste
Aunque el cofundador de BioWare explicó que ya ha superado la mayor parte de las emociones relacionadas con su antigua compañía, admitió que su desaparición sigue siendo un acontecimiento doloroso. Actualmente, Zeschuk está centrado en sus propios proyectos, entre ellos su negocio de elaboración de cerveza.
“Estoy en un punto de mi vida en el que tengo mi propio negocio. Mi negocio de elaboración de cerveza va muy bien. Tengo todo un proyecto más entre manos, y no soy sentimental ni nostálgico. Es como si ese capítulo estuviera cerrado”, explicó durante la entrevista.
Sin embargo, el desarrollador quiso dejar claro que haber pasado página no significa que el desenlace le resulte indiferente. Para él, la pérdida de BioWare tiene una importancia que va más allá de la propia empresa, especialmente por su relación con Edmonton, la ciudad canadiense donde nació el estudio.
“No digo que no duela ni que no sea una faena”, comentó Zeschuk. “Y creo que es bastante triste. De hecho, en cierto modo, es más triste para la ciudad de Edmonton, de donde somos, porque éramos una especie de faro de esperanza, entusiasmo y posibilidades”.
El cofundador destacó que BioWare demostró que era posible desarrollar videojuegos especiales desde una ciudad que no era conocida por albergar una industria de esas características. Por ello, considera que la desaparición del estudio también supone una pérdida para el entorno creativo que ayudó a construir.
Zeschuk no se mostró sorprendido por el desenlace de BioWare
Durante la conversación con 80 Level, Zeschuk también abordó las circunstancias empresariales que rodearon el cierre. Según sus declaraciones, el desenlace no le sorprendió demasiado después de los movimientos corporativos relacionados con Electronic Arts.
El desarrollador describió la situación como “la gota que colmó el vaso”, aunque sus comentarios se centraron especialmente en el modelo de negocio de BioWare y en las dificultades que supone mantener una estructura dedicada a proyectos ambiciosos.
“BioWare crea este tipo de juegos inusuales que requieren mucho tiempo y son complicados, por lo que es más fácil simplemente lanzar juegos deportivos cada año, y ese es un mejor modelo de negocio en cierto modo”, señaló.
Sus palabras ponen el foco en una de las tensiones habituales de la industria: la diferencia entre producir videojuegos de gran complejidad, que pueden necesitar años de desarrollo, y apostar por títulos que permiten mantener ciclos de lanzamiento más frecuentes.
En el caso de BioWare, su trayectoria estuvo vinculada a los juegos de rol y a proyectos que requieren una importante inversión de tiempo y recursos. Según la reflexión de Zeschuk, ese tipo de producciones puede resultar más difícil de sostener desde una perspectiva empresarial.
El cofundador de BioWare cuestiona la falta de experiencia de algunos directivos
Otro de los puntos más destacados de la entrevista fue la crítica de Zeschuk a la presencia de perfiles procedentes del mundo empresarial en los puestos de dirección de las compañías de videojuegos, especialmente cuando carecen de experiencia práctica en el desarrollo.
El desarrollador considera que esta distancia entre la gestión empresarial y el trabajo creativo puede perjudicar a la industria, ya que dirigir un negocio no equivale necesariamente a comprender cómo se construye un videojuego.
Zeschuk también cuestionó la idea de que sea posible recrear grandes producciones recurriendo a trabajadores sin experiencia y a herramientas de inteligencia artificial.
“Existe la extraña creencia de que se pueden recrear grandes juegos con gente al azar e inteligencia artificial. No funciona”, afirmó.
A continuación, insistió en que muchos responsables empresariales nunca han participado directamente en el proceso de creación de un videojuego, algo que, en su opinión, limita su comprensión de las necesidades reales de los equipos de desarrollo.
“La otra cruda realidad de casi todas estas empresas es que quienes se dedican a los negocios nunca provienen del desarrollo de videojuegos. Porque ninguno de ellos ha creado un juego, nunca se han sentado a crearlo de principio a fin, ni siquiera uno pequeño; simplemente no saben cómo funciona”, añadió.
Las declaraciones de Zeschuk reflejan su preocupación por las decisiones que se toman en los niveles directivos de la industria y por la importancia de comprender el proceso creativo antes de establecer objetivos de producción o estrategias comerciales.
Para el cofundador, la creación de videojuegos exige conocimientos y experiencia que no pueden sustituirse simplemente mediante decisiones empresariales o la incorporación de nuevas tecnologías.
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