
Kernel Hearts mezcla RPG de acción, elementos roguelike y juego cooperativo para proponernos una aventura bastante particular. Formo parte de la unidad MAHOU y mi objetivo es ascender por la Torre de Babel, enfrentar a los ángeles que aparecen en el camino, destronar a Dios y, de paso, intentar salvar un mundo que se está cayendo a pedazos.
Sobre el papel, puede parecer una combinación bastante extraña, pero después de varias partidas tengo claro que parte de su encanto está justamente ahí. No es un juego perfecto ni pretende revolucionar el género, pero sí consigue algo que para mí es fundamental: resulta divertido y tiene ese pequeño componente adictivo que hace que quiera volver a jugar una partida más.
En mi caso, creo que gran parte de ese interés viene de la progresión. Llegar hasta el último jefe, desbloquear nuevos personajes y probar diferentes combinaciones termina convirtiéndose en un objetivo que me mantiene jugando más de lo que esperaba.
Jugabilidad
La propuesta jugable combina ataques, conjuros, movimientos y poderes especiales que podemos utilizar para enfrentarnos a los enemigos mientras avanzamos por los distintos dominios de la Torre de Babel. Cada nivel termina con un enfrentamiento contra un jefe, lo que marca bastante bien el ritmo de las expediciones.
Lo que más me gustó es esa sensación de ir construyendo cada partida mientras avanzo. Los elementos roguelike hacen que las expediciones tengan ese componente de repetición y experimentación que funciona especialmente bien cuando queremos desbloquear personajes y probar diferentes combinaciones.
No sentí que la jugabilidad me pusiera problemas durante mis partidas. Los controles respondieron correctamente y tampoco tuve situaciones en las que el rendimiento terminara interfiriendo con lo que estaba haciendo. Incluso cuando había muchos personajes y enemigos en pantalla, la experiencia se mantuvo estable en Nintendo Switch 2.
Además, el juego puede disfrutarse en cooperativo con hasta cuatro jugadores, algo que encaja bastante bien con la propuesta y con el caos que pueden generar los combates.
Mecánicas
Uno de los puntos que más me terminó enganchando es precisamente la posibilidad de experimentar con las distintas habilidades y combinaciones disponibles. Kernel Hearts no se limita simplemente a avanzar y derrotar enemigos: parte de la gracia está en descubrir qué combinación funciona mejor y seguir avanzando en cada expedición.
El componente roguelike también ayuda a que la duración no dependa únicamente de una campaña tradicional. Aunque los mundos disponibles no son demasiados y considero que podría haber algo más de contenido, la intención de volver a jugar para conseguir nuevos personajes o probar diferentes posibilidades consigue darle más vida al conjunto.
Cada expedición también tiene ese componente de riesgo y recompensa que hace que quieras llegar un poco más lejos. Y cuando finalmente consigues alcanzar un jefe, el enfrentamiento sirve como punto culminante de todo lo que has construido durante esa partida.
La historia tampoco está nada mal. No es el motivo principal por el que continué jugando, pero me pareció interesante y suficiente para acompañar la propuesta jugable.
Apartado audiovisual
Visualmente, Kernel Hearts me gustó bastante. Tiene un estilo inspirado en el anime que encaja muy bien con sus personajes y con la forma en la que presenta su mundo. Las cinemáticas también están bien trabajadas y ayudan a darle personalidad a la aventura.
Los diferentes escenarios tienen buenos paisajes y, aunque no contamos con una enorme cantidad de mundos, considero que están bien realizados. Quizás aquí es donde más evidente se hace que podría haber un poco más de contenido, pero lo que encontramos cumple y consigue que las expediciones tengan una identidad propia.
También quiero destacar algo que me pareció especialmente divertido: las referencias a Argentina están muy presentes. Encontramos referencias a comidas y bebidas como las milanesas o el fernet, pero hay un detalle que directamente me encantó.
Si dejamos al personaje quieto durante un momento, puede sentarse y ponerse a tomar mate.
Es uno de esos pequeños detalles que no cambia la jugabilidad, pero que le da personalidad al juego y resulta especialmente simpático para quienes reconocemos esas referencias.
En el apartado sonoro también quedé muy satisfecho. La música de fondo me gustó muchísimo y creo que encaja perfectamente con lo que propone el juego. Es uno de esos casos en los que la banda sonora consigue acompañar la experiencia sin sentirse fuera de lugar.



Problemas
Kernel Hearts no me dio demasiados problemas durante mis partidas. De hecho, el único inconveniente importante que encontré fue que en una ocasión el juego me devolvió al menú.
Fuera de ese momento puntual, no tuve bugs, congelamientos ni caídas de rendimiento que afectaran a la experiencia. Incluso jugando en modo portátil en Nintendo Switch 2, cuando había muchos personajes y enemigos en pantalla, no noté una bajada de FPS que me resultara problemática.
Tampoco tuve inconvenientes durante los combates contra los jefes. En modo dock, la experiencia también se mantuvo sin problemas.
Por eso, al menos desde mi experiencia, considero que la versión de Nintendo Switch 2 está bien optimizada. El cierre inesperado fue molesto, pero fue algo puntual y no volvió a ocurrir durante mis partidas.
Donde sí creo que podría mejorar es en la cantidad de contenido. No considero que sea un juego excesivamente largo y los mundos y jefes disponibles podrían quedarse algo cortos para quienes busquen una experiencia con muchas horas de contenido. Aun así, hay que tener en cuenta que estamos ante un título con elementos roguelike, por lo que su duración depende bastante de cuánto nos atrape la idea de repetir expediciones, desbloquear personajes y experimentar con diferentes combinaciones.
Duración y experiencia en Nintendo Switch 2
En mis partidas, una sesión completa me duró aproximadamente unas tres horas y, sinceramente, no me parece una cifra negativa para este tipo de propuesta.
Además, al tratarse de un juego que se presta a realizar diferentes expediciones, puedo hacer varias partidas con una sola carga completa de la consola sin mayores inconvenientes. Esto hace que funcione especialmente bien como juego portátil.
Y precisamente ahí creo que Kernel Hearts encuentra uno de sus puntos fuertes en Nintendo Switch 2. Es cómodo de jugar, no tuve problemas de rendimiento y puedo echar una partida relativamente corta o dedicarle más tiempo si tengo ganas de seguir avanzando.



Conclusión
Kernel Hearts es uno de esos juegos que quizás no sean perfectos, pero que consiguen algo tan importante como hacerme pasar un buen rato. Me divertí jugando y, sobre todo, me encontré con ese componente adictivo que me hacía querer continuar para llegar hasta el último jefe, desbloquear personajes y probar nuevas combinaciones.
También me gustó mucho su identidad. La mezcla de RPG de acción, roguelike, estética anime y referencias argentinas consigue darle una personalidad bastante particular. Encontrarme con milanesas, fernet o un personaje sentándose a tomar mate son pequeños detalles, pero ayudan a que el juego tenga algo propio.
En Nintendo Switch 2, además, la experiencia me pareció muy buena tanto en portátil como jugando con la consola conectada al dock. Salvo aquella ocasión puntual en la que me devolvió al menú, no tuve problemas de rendimiento, bugs, congelamientos ni caídas de FPS que afectaran mis partidas.
Quizás le falten más mundos, jefes y contenido para que la propuesta pueda crecer todavía más, pero lo que ofrece actualmente cumple. Si te gustan los roguelike, los RPG de acción, la estética anime y además quieres descubrir un juego independiente argentino que no se toma demasiado en serio y está lleno de referencias que nos resultan familiares, creo que Kernel Hearts merece que le des una oportunidad.
No estamos ante un juego perfecto, pero sí ante uno que sabe divertirme, y eso terminó siendo suficiente para que quisiera seguir jugando.
Nota: 8
Este análisis se realizó en Nintendo Switch 2.
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