
Hay juegos que te sorprenden por su historia, otros por su jugabilidad y algunos consiguen destacar por su apartado técnico. Gears of War: E-Day es uno de esos títulos que consigue dejarme con una sonrisa por varios motivos, hasta el punto de convertirse en uno de mis favoritos del año. La nueva entrega de la saga me ha parecido una aventura increíblemente divertida, emocionante y brutal, de esas que te mantienen pegado al mando durante horas y te dejan con ganas de seguir jugando un capítulo más.
Esta vez viajamos catorce años antes de los acontecimientos del primer Gears of War para vivir el Día de la Emergencia junto a Marcus Fenix y Dominic Santiago. La invasión de los Locust comienza a destruir todo lo que encuentra a su paso, y nosotros tendremos que sobrevivir mientras vemos cómo la ciudad de Kalona se transforma poco a poco en un auténtico campo de batalla.
La propuesta apuesta por una campaña principalmente lineal, aunque incorpora zonas algo más abiertas que permiten explorar, encontrar coleccionables y completar algunas misiones secundarias. Es una fórmula que me ha gustado mucho, porque mantiene el ritmo de la aventura sin renunciar a pequeños momentos de exploración.
Pero si hay algo que me ha sorprendido especialmente es su rendimiento en Xbox Series S. No esperaba encontrarme con un juego que luciera tan bien y funcionara de una manera tan satisfactoria en esta consola. Y después de tantas conversaciones sobre sus limitaciones técnicas, creo que merece la pena detenerse en este punto.
Jugabilidad
Gears of War: E-Day recupera esa fórmula de acción en tercera persona que tan bien le funciona a la saga. Su campaña es frenética, los enfrentamientos mantienen un ritmo constante y la presencia de los Locust consigue que la aventura rara vez se sienta aburrida o demasiado pausada.
Una de las cosas que más me ha gustado es cómo combina la historia principal con pequeñas zonas de exploración. No estamos ante un mundo abierto ni pretende serlo, pero tampoco nos obliga a avanzar constantemente por pasillos estrechos sin posibilidad de desviarnos. Hay espacios con suficiente margen para investigar, encontrar recursos y descubrir actividades opcionales antes de continuar con la misión principal.
En estas zonas podemos ayudar a otros personajes y aceptar encargos secundarios que, aunque no son especialmente elaborados, aportan variedad. Algunas misiones nos piden acabar con determinados enemigos, enfrentarnos a grupos de Locust o buscar a una persona. Son objetivos sencillos, pero cumplen su función y añaden unas cuantas horas de diversión a la campaña.
También merece la pena explorar para encontrar coleccionables y cajas que nos permiten conseguir mejoras para nuestras armas. Este pequeño incentivo hace que desviarse del camino principal tenga sentido, especialmente si queremos llegar mejor preparados a los siguientes enfrentamientos.
Por supuesto, también podemos ignorar estas actividades y centrarnos exclusivamente en la historia. La aventura funciona perfectamente de esa manera, algo que agradezco porque no todas las campañas necesitan llenar sus escenarios de tareas para justificar su duración.
En mi caso, necesité aproximadamente 17 horas y media para llegar a los créditos. Durante ese tiempo exploré bastante, ayudé a varios personajes y busqué una buena cantidad de coleccionables. Me parece una duración muy satisfactoria para una campaña de estas características, especialmente porque nunca tuve la sensación de que el juego estuviera alargando artificialmente la experiencia.
Otro de sus grandes aciertos está en la manera en que presenta la destrucción de Kalona. A medida que avanzamos por los capítulos, regresamos a lugares que ya hemos visitado y descubrimos cómo han cambiado tras el avance de los Locust. Calles y escenarios que antes tenían un aspecto diferente aparecen ahora mucho más destruidos y consumidos por la invasión.
Es un detalle que me ha encantado porque permite apreciar las consecuencias de lo que está ocurriendo sin necesidad de detener la aventura constantemente para explicárnoslo. El propio escenario nos cuenta cómo la ciudad se está viniendo abajo, y eso contribuye a que la invasión se sienta cada vez más devastadora.



Mecánicas
Más allá de la acción y la exploración, uno de los aspectos que más disfruto de esta entrega es cómo combina sus diferentes sistemas sin complicar innecesariamente la experiencia. La progresión, las mejoras de armas, las misiones secundarias y los enfrentamientos forman parte de una misma estructura que invita a seguir avanzando.
Las cajas que encontramos durante la exploración sirven como incentivo para investigar los escenarios, mientras que las mejoras nos permiten reforzar nuestro equipamiento. No estamos ante un sistema que necesite convertirse en el centro de la experiencia: funciona como un complemento de la campaña y recompensa a quienes se toman su tiempo para buscar recursos.
Las misiones secundarias también cumplen un papel interesante. Aunque me habría gustado encontrar objetivos algo más variados o elaborados, agradezco que estén ahí y que podamos decidir si queremos completarlos o seguir directamente con la historia. Esa libertad encaja bien con el ritmo de la aventura y evita que las actividades opcionales se conviertan en una obligación.
Sin embargo, hay un aspecto que me habría gustado ver más desarrollado: los combates contra jefes.
Los enfrentamientos que encontramos durante la campaña me han gustado, pero me quedé con ganas de enfrentarme a una mayor cantidad de jefes. Me habría encantado que cada capítulo incluyera algún combate importante, ya fuera contra una criatura gigantesca o contra un enemigo que nos obligara a estudiar mejor sus movimientos y descubrir cómo derrotarlo.
Además, cuando llegamos bien equipados o conseguimos identificar los puntos débiles de un jefe, algunos enfrentamientos pueden terminar bastante rápido. Me habría gustado encontrar más combates que me hicieran sudar, obligándome a intentarlo varias veces antes de conseguir la victoria.
Eso sí, no considero que sea un defecto que arruine la experiencia. Es más una cuestión de gusto personal: la campaña me ha divertido muchísimo, pero creo que unos cuantos enfrentamientos memorables adicionales habrían reforzado todavía más la sensación de estar viviendo una invasión de semejante magnitud.
Por otra parte, el juego también ofrece opciones multijugador que amplían considerablemente su duración. La campaña se puede disfrutar en cooperativo con hasta cuatro jugadores, mientras que Horde Siege recupera la esencia del combate por oleadas y la lleva a enfrentamientos en los que la coordinación con el resto del equipo resulta fundamental.
El modo Horda es especialmente divertido cuando conseguimos reunir a un par de amigos. Ahí es donde las partidas pueden convertirse en auténticas sesiones de entretenimiento, con suficientes motivos para seguir jugando durante varias horas o incluso dedicarle unas cuantas noches.
A esto se suman las opciones competitivas, que permiten continuar jugando una vez terminada la campaña. Agradezco que la experiencia no dependa exclusivamente de su historia principal, porque estos modos adicionales ofrecen una buena alternativa para quienes quieren seguir disfrutando del juego sin necesidad de repetir la aventura.
Apartado audiovisual
Si hay un aspecto que realmente me ha sorprendido de Gears of War: E-Day, es su apartado visual en Xbox Series S.
Sinceramente, esperaba encontrarme con un rendimiento menos satisfactorio. Hemos visto en numerosas ocasiones cómo se habla de las limitaciones de esta consola, tanto por parte de desarrolladores como de usuarios, y eso me había llevado a tener ciertas dudas sobre cómo podría desenvolverse una producción de estas características.
Sin embargo, mi experiencia ha sido muy positiva. El nivel de detalle, la calidad de imagen y el aspecto general de los escenarios me han parecido increíbles. Tanto durante las cinemáticas como mientras recorremos las zonas más abiertas, el juego luce realmente bien. No esperaba que se viera de esta manera en Series S, y ha terminado siendo una de las mayores sorpresas de toda la aventura.
Es cierto que no debería comparar directamente juegos con propuestas tan diferentes, pero hubo algo que me hizo pensar en Cyberpunk 2077. Hace apenas unos meses volví a jugarlo en Xbox Series S y todavía me encontré con problemas que afectaron a mi experiencia, incluso después de varios años desde su lanzamiento. Recuerdo estar conduciendo y ver cómo el coche se salía de la carretera, seguido de un cierre inesperado del juego.
Evidentemente, Cyberpunk 2077 es un mundo abierto de una escala y unas características diferentes, así que la comparación no es del todo justa. No pretendo decir que ambos títulos deban comportarse igual ni que uno sea técnicamente superior en todos los aspectos. Mi punto es otro: me sorprendió encontrar una experiencia tan sólida en Gears of War: E-Day después de haber tenido esos problemas en otro juego que lleva años disponible.
Durante prácticamente toda la campaña, no tuve motivos importantes para quejarme de su rendimiento. El juego se ve muy bien y, al menos en mi experiencia con Series S, no encontré los problemas que temía encontrarme antes de empezar.
Sonido, música y doblaje
El apartado sonoro también está a la altura de la experiencia. El juego se escucha muy bien y contribuye a reforzar la intensidad de los enfrentamientos y el tono brutal de la aventura.
Pero, si tengo que destacar algo especialmente, es el doblaje al español latino y los diálogos entre los personajes. Me han parecido sencillamente perfectos. La interpretación de las conversaciones y la manera en que se presentan las emociones ayudan a que los protagonistas se sientan humanos, con sus propias reacciones y sentimientos ante todo lo que está sucediendo.
Esto es especialmente importante en una historia centrada en una catástrofe que cambia por completo la vida de sus protagonistas. No se trata únicamente de eliminar enemigos y avanzar hacia el siguiente objetivo; también importa lo que ocurre entre los personajes y cómo afrontan una situación que se vuelve cada vez más desesperada.
Para mí, el doblaje es uno de esos elementos que terminan de redondear la experiencia. Disfrutar de una campaña con este nivel de presentación audiovisual y unas interpretaciones que encajan tan bien con los diálogos es algo que valoro muchísimo.
Problemas
En cuanto a los problemas técnicos, mi experiencia ha sido prácticamente impecable en Xbox Series S. Si no recuerdo mal, el único fallo visual importante que encontré ocurrió cerca del final del capítulo tres, cuando la pantalla se volvió completamente roja. Por suerte, bastó con salir al menú y volver a entrar para solucionarlo. Posteriormente vi que otros jugadores también habían experimentado este error, tanto en Xbox como en PC.
Más allá de ese incidente, no me encontré con errores molestos que afectaran de manera significativa a la campaña. Tampoco sufrí cierres inesperados al menú ni problemas recurrentes que terminaran entorpeciendo las partidas.
La situación fue diferente cuando quise probarlo en la ASUS Xbox Ally. En este caso, el juego se quedaba cargando sin avanzar, por lo que no pude disfrutar de una experiencia nativa en la portátil. La alternativa que conseguí utilizar fue jugar mediante la nube, pero no era lo que buscaba. Quería comprobar por mí mismo cómo se comportaba el título ejecutándose en el dispositivo, y esa posibilidad se quedó pendiente.
Es una lástima, porque después de lo bien que me había funcionado en Xbox Series S, tenía bastante curiosidad por comprobar qué tal se desenvolvía en la portátil. En cualquier caso, no puedo valorar su rendimiento nativo en ella porque no conseguí llegar a jugar.



Conclusión
Gears of War: E-Day se ha convertido en uno de mis juegos favoritos del año. Es una aventura que me ha divertido de principio a fin, con una campaña que mantiene un buen ritmo, una duración satisfactoria y suficientes actividades opcionales para quienes disfrutan explorando un poco más allá de la historia principal.
Me gusta especialmente que apueste por una estructura relativamente lineal, pero que introduzca zonas más abiertas, misiones secundarias y coleccionables sin convertirlos en una obligación. Además, la manera en que vemos cómo Kalona queda progresivamente destruida aporta mucho a la narración y refuerza la sensación de estar presenciando una invasión devastadora.
Me quedé con ganas de encontrar más jefes y enfrentamientos que supusieran un desafío mayor, pero son detalles que no empañan el resultado. La campaña me mantuvo enganchado durante unas 17 horas y media, y sus opciones multijugador, especialmente el modo Horda cuando se juega con amigos, amplían todavía más las posibilidades de entretenimiento.
También quiero destacar el doblaje al español latino, que me ha parecido sobresaliente, y el rendimiento en Xbox Series S. Este último punto ha sido una de mis mayores sorpresas. No esperaba encontrarme con un juego que luciera tan bien en esta consola y que, durante prácticamente toda la aventura, funcionara de una manera tan satisfactoria.
Creo que, junto a Forza Horizon 6, Xbox ha conseguido ofrecer dos lanzamientos que merece la pena tener en cuenta este año. Todavía queda por ver cómo se desarrolla el calendario de próximos lanzamientos y qué lugar ocuparán otros títulos muy esperados, pero esta entrega ya se ha ganado un sitio entre mis favoritos.
Si te gustan los shooters en tercera persona, las campañas con un ritmo constante y las aventuras que puedes disfrutar tanto en solitario como acompañado, creo que deberías darle una oportunidad. Y si tienes amigos con los que jugar, los modos adicionales son un motivo más para seguir disfrutando después de los créditos.
Gears of War: E-Day me ha recordado por qué disfruto tanto de este tipo de juegos: una buena campaña, personajes con los que conectar, acción contundente y una experiencia que sabe entretener sin necesidad de complicar las cosas. Es brutal, emocionante y, al menos en mi caso, una de las grandes sorpresas del año. Además, está disponible en Xbox Game Pass Ultimate, por lo que los suscriptores del servicio pueden disfrutarlo sin necesidad de comprarlo por separado.
Nota: 10
Análisis realizado en Xbox Series S a través de Game Pass Ultimate, con un código suministrado por Xbox Argentina.
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