
La industria del videojuego atraviesa una etapa complicada, especialmente en Norteamérica y Europa, donde miles de trabajadores han perdido sus empleos durante los últimos años. Sin embargo, el impacto no está siendo igual en todas las regiones. El analista Amir Satvat, responsable del ASGC Games Industry Layoffs Tracker, considera que compañías japonesas como Nintendo, Konami y Capcom han conseguido mantener una mayor estabilidad gracias a un modelo basado en equipos más pequeños, una menor dependencia de los juegos como servicio y una política salarial diferente para sus altos ejecutivos.
Decenas de miles de empleos desaparecieron entre 2022 y 2026
Según las proyecciones recopiladas por Satvat, alrededor de 57.628 puestos de trabajo de la industria del videojuego habrían desaparecido entre 2022 y 2026. A pesar de esta enorme cantidad de despidos, el analista señala que durante el mismo periodo se habría creado una cifra similar de nuevos empleos, por lo que el sector habría experimentado un crecimiento neto, aunque muy reducido, de apenas unos pocos miles de trabajadores.
El problema está principalmente relacionado con la distribución geográfica de estos despidos. Los datos de Satvat indican que Norteamérica y Europa concentran aproximadamente el 96 % de los recortes registrados, mientras que Norteamérica por sí sola representa el 66 % de los despidos y el 79 % de los trabajadores afectados en el periodo señalado.
California también aparece como uno de los principales focos de esta situación. Satvat explicó que hubo un periodo de entre 12 y 18 meses durante el cual, según sus cálculos, más de la mitad de los despidos de la industria a nivel mundial se produjeron en este estado.
“Creo que esto es tan grave como la crisis del 83 si eres un desarrollador de videojuegos con sede en Norteamérica o Europa occidental, en un estudio tradicional de gran presupuesto. Ese es el epicentro de la destrucción”, afirmó el analista a Edge.
El modelo japonés apuesta por equipos más pequeños
Frente a esta situación, Japón presenta un panorama considerablemente diferente. Satvat destacó específicamente a Nintendo, Konami y Capcom, compañías que, según sus datos, mantienen tasas de retención de empleados superiores al 97 %.
Para el analista, una de las posibles explicaciones está en el tamaño de los equipos. Según su interpretación, muchos estudios japoneses han mantenido estructuras más pequeñas y eficientes, evitando en mayor medida la tendencia hacia los juegos como servicio y las producciones de enormes dimensiones que requieren cientos de trabajadores.
“Mi opinión es que, en general, los equipos japoneses tienden a ser mucho más pequeños y eficientes. No se dejaron llevar por la tendencia de los juegos como servicio ni por estos megaproyectos con equipos de 500 personas”, explicó Satvat.
Este enfoque también podría haber reducido la necesidad de realizar grandes ajustes de plantilla cuando determinados proyectos terminan o no alcanzan las expectativas comerciales.
Los salarios de los ejecutivos también entran en la comparación
Satvat también señaló las diferencias existentes entre las remuneraciones de los altos ejecutivos japoneses y las de algunos directivos de grandes compañías occidentales. El analista sostiene que, aunque los ejecutivos japoneses reciben salarios elevados, sus compensaciones suelen encontrarse en niveles considerablemente inferiores a las de algunos máximos responsables de empresas occidentales.
Como ejemplo, Andrew Wilson, director ejecutivo de Electronic Arts, recibió 38.649.984 dólares durante el último ejercicio fiscal mencionado en el análisis. En contraste, Nintendo informó de una remuneración total de 2 millones de dólares para su presidente, Shuntaro Furukawa.
Satvat resume esta diferencia señalando que los grandes ejecutivos japoneses pueden ganar “dos o tres millones de dólares, no 30 millones”.
La situación recuerda a la crisis de 1983
El analista también estableció una comparación entre el panorama actual y la conocida crisis de la industria del videojuego de 1983. Sin embargo, sus comentarios ponen especial énfasis en que los problemas actuales están concentrados principalmente en determinados mercados occidentales y, sobre todo, en los grandes estudios tradicionales.
La crisis de los años 80 terminó provocando una profunda transformación del mercado y estuvo acompañada por el crecimiento de compañías japonesas, entre ellas Nintendo, que posteriormente tendría un papel fundamental en la recuperación de la industria gracias a la Nintendo Entertainment System.
En el escenario actual, mientras numerosos estudios occidentales han reducido sus plantillas o incluso han cerrado, compañías japonesas como Nintendo, Capcom y Konami han conseguido mantener una mayor estabilidad laboral. Esto no significa que Japón sea completamente ajeno a los problemas de la industria, pero sí muestra que el impacto de la actual crisis no está distribuido de manera uniforme.
Una industria que busca recuperar la estabilidad
Los datos recopilados por Satvat muestran un panorama complejo: decenas de miles de empleos han desaparecido desde 2022, pero al mismo tiempo se han generado nuevas oportunidades laborales que han permitido que el número total de trabajadores del sector no se reduzca de manera significativa.
La diferencia entre regiones, sin embargo, resulta especialmente llamativa. Mientras Norteamérica y Europa concentran la mayoría de los despidos, varias de las grandes compañías japonesas mantienen plantillas relativamente estables. Para Satvat, factores como el tamaño de los equipos, la menor exposición a megaproyectos y las diferencias en las compensaciones ejecutivas ayudan a explicar esta situación.
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